Victoria: más de dos horas sin cortes.

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Wikipedia: Un plano secuencia es, en el cine y la televisión, una técnica de planificación de rodaje que consiste en la realización de una toma sin cortes durante un tiempo bastante dilatado, pudiendo usar travellings y diferentes tamaños de planos y ángulos en el seguimiento de los personajes o en la exposición de un escenario.

Un plano secuencia es una técnica complicada. Lo primero, porque requiere de auténtica orquestación de cámaras, actores y demás, para que todo pase cuándo y dónde tiene que pasar con la precisión de un reloj. Para prueba, este behind the scene de Scorsese, o el que posiblemente sea el más famoso de la historia del cine:  aquel con el que Orson Wells abre Sed de Mal, de casi cuatro minutos.

Y lo segundo, es que tiene que encajar en la historia y no puede ser algo gratuito. Como ejemplo me viene a la cabeza el del tiroteo de True Detective, más de seis minutos con la boca abierta que elevaron a niveles máximos la tensión del espectador.

Sabiendo todo esto, ¿quién se plantea rodar una película de más de dos horas en un único plano secuencia? Pues Sebastian Schipper, y claro, ya sólo por eso merece la pena verla. Sólo imaginar las dificultades técnicas y de producción de semejante burrada da vértigo. ¿Seguirá aún vivo el operador de cámara?

Pero el director alemán tenía un objetivo: que vivamos una experiencia en nuestras carnes a través de la pantalla. Quería que acompañáramos a Victoria durante casi tres horas de una noche en Berlin; noche que arranca en un club rollo bunker de la Segunda Guerra Mundial y que por momentos se vuelve muy loca. Pero ahí estás tú, al ladito de Laia Costa quieras o no; y te prometo que a ratos no vas a querer. Objetivo cumplido, Schipper, y este es uno de los grandes pros de rodar una película así.

Ya que vas a estar con ella toda la noche, te contaré que Victoria es una madrileña que prácticamente acaba de aterrizar en Berlin para buscarse la vida. Ex estudiante de conservatorio, virtuosa del piano, que a pesar de años de esfuerzo no ha conseguido que su pasión le dé de comer, así que ahora trabaja en un café berlines por cuatro euros la hora. Ejemplo de esta generación perdida de treintañeros que somos. Irás descubriendo según avanza el film que Victoria tiene tantas ganas de vivir la ciudad que es incapaz de decir que “no” a nada, cuando quizá debería; pero esto es una opinión personal, eh. 

Vicky se ha ido solita de fiesta, y aunque en Madrid hubiera conocido gente nada más plantar los pies en el club; en Berlín no ha tenido tanta suerte y está por irse ya a casa cuando se encuentra con Sonne y tres amigos, un grupo simpático pero con sorpresa, que se va cuajando entre diálogos en alemán que nuestra protagonista no entiende porque sólo habla inglés. Tú aquí irás con ventaja gracias a los subtitulos.

Y sí, es cierto que el principal “contra” del rodaje es el guión, a veces repetitivo, a veces con menos fuerza. (Vamos, como en la vida real, ¿no?) Dicen que consta de poco más de doce páginas, y a pesar de que suele ser cierto eso de que sin un buen guión, no puede haber una buena película, Victoria está arrasando allá dónde va. Fue una de las sorpresa de la Berlinae, colgó el “sold out” en varios cines de verano, y ha ganado seis premios de la academia del cine alemán en los cuatros meses que lleva en pantalla. ¿Igual hay que replantearse ciertas afirmaciones cinéfilas?

 

 

 

 

 

 

 

 

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