¿Qué queréis de Amenabar?

Regression

La tarde del cuatro de octubre fue una de esas tardes que piden un cine a gritos. Dos estrenos en cartelera me interesaban, aunque no tardé mucho en aplazar a Woody Allen y decidirme por Amenabar. Al fin y al cabo seis años de silencio ya es suficiente espera para su público. Público que ha llenado los blogs de críticas muy parecidas a las que debe de estar leyendo Shyamalan.

Previsible, falta de fuerza narrativa, sosa interpretación de los actores, deficiente, anodina, rutinaria… y así podría seguir hasta aburriros. Esas son algunas de las perlas que se han dicho sobre Regression.  Personalmente me propuse llegar virgen, en lo que a lectura de opiniones se refiere, a mi butaca de precio standard sin euros de más, y lo agradezco porque en este caso no puedo estar de acuerdo con la masa crítica.

Me salto la sinopsis, que para eso ya tenéis todos internet, y puedo estar de acuerdo en algún punto. Tiene un pase que se tilde el guión de previsible, al fin y al cabo a estas alturas nadie va a creerse que dios y el diablo existen ¿verdad?.  Así que sí, todos nos esperábamos un giro, una explicación, un saber quién está mintiendo aquí. Puede, también, que Emma Watson esté mejor como aprendiz de mago, y que en ocasiones parezca que le echa las mismas ganas que usted a un lunes en la oficina. Es cierto que falta algo en ese personaje, que resulta desdibujado, poco creíble, y que no empatiza con el público; pero hasta aquí las concesiones.

Claro que seis años de parón dan de sí como para olvidar lo que de verdad fue un batacazo: Ágora, y sobrestimar otros trabajos que – ojo – son brillantes, y de ahí que sean carnaza de idealización. Que los videoclips de las Nancys Rubias y los cortos que sirven de campaña publicitaria nos dejan con las ganas de algo sólido, de algo de verdad, de ver por fin a ese director que fue promesa del cine español, esperamos más, esperamos… ¿qué? ¿qué queréis de Amenabar?

El director vuelve al género que le encaja como anillo al dedo: el thriller, con una película donde lo verdaderamente interesante es la reflexión que propone de fondo: la religión como arma de manipulación por excelencia, el poder de la sugestión, la histeria colectiva y el mal, que sí existe pero no donde nos han contado.

Amenabar siempre ha demostrado un afán de contar historias diferentes a las que solemos encontrarnos en el cine español. Con una perspectiva sombría de la existencia y de las relaciones humanas, con la religión y las creencias deambulando en diferentes escenarios, consiguiendo que nos hagamos preguntas.

Así que mi consejo gratis de hoy es que dejen de lado las ideas preconcebidas y las altas expectativas basadas en lo que les hayan contado que hay que esperar, vayan al cine, relájense y disfruten.

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